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Quede Kuleshov en el pasado
En contra de lo que se piensa, Lev Vladimirovich Kuleshov (1899-1970) no fue un pionero del cine, sino de la dominación de las masas, mediante técnicas que ya comenzaban a ser modernas y que cada vez se han modernizado más. En 1921, realizó un experimento que le ha proyectado en el futuro. Con un primer plano fijo del actor Iván Mozzhukhin mirando a la cámara como lo haría un hipnotizador pata de banco y cara de acelga, elaboró un montaje encadenado, en el que insertó imágenes del actor (siempre con la misma petrificada y gélida actitud) con otras como un plato de comida, una niña jugando o el cadáver de una mujer. O sea, Mozzhukhin, plato de comida; Mozzhukhin, niña jugando; Mozzhukhin, cadáver de mujer; Mozzhukhin, plato de comida; Mozzhukhin, niña jugando; Mozzhukhin, cadáver de mujer... Y así sucesivamente. Proyectó este montaje, ante diversos grupos de personas, la mayoría de los cuales elogiaron la enorme capacidad expresiva de Iván Mozzhukhin, que transformaba su cara en la de un hambriento, un amoroso padre o un vil asesino, sin aparentemente mover un solo músculo. Eso es básicamente el llamado “Experimento Kuleshov”.
Recientemente, la policía ha desvelado felizmente la trama asesina de una clínica de Barcelona, en la que, además de los abortos legales, se llevaban a cabo auténticos asesinatos sin nombre, no ya de fetos de más de doce semanas de embarazo, sino de niños y niñas a quienes, en ocasiones, apenas les quedaba un mes para nacer. Después, los trituraban en una máquina. En periodo preelectoral, esa trama ha vuelto a desatar las iras contra el aborto legalizado (los tres famosos supuestos) y contra el que se reclama, desde hace años: la interrupción voluntaria, libre y gratuita del embarazo (es muy importante lo de “gratuita”), siempre antes de los tres primeros meses de gestación. Convendría no dejarse llevar por una suerte de experimento Kuleshov con este asunto. Convendría evitar que una cosa empañe la otra, confundiéndose el infanticidio con el aborto, o el suicidio con el testamento vital, o el delito anecdótico de una mujer que maltrata a su marido con la violencia en la pareja, o la tajante reprobación a una criatura en un colegio con los malos tratos a la infancia, o la velocidad con el tocino. Viviendo en el tiempo en que vivimos, no debemos permitir que nadie nos engañe con un experimento de principios del siglo pasado.
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Dicen los periódicos... |
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Que algunos sindicatos ya comienzan a afilar sus uñas, para que la negociación colectiva de 2008 se convierta en otro frente abierto contra la discriminación de la mujer en este tipo de procesos. Y parece que muy especialmente CCOO está descollando como uno de los adalides en esta materia, un aspecto que saca a la luz su interés por el tema, al tiempo que destaca también su gran capacidad para dar pasos que le encaminen hacia el sindicalismo del futuro: un sindicalismo que entenderá a mujeres y hombres en el mismo plano de igualdad en el trabajo. Ignacio Fernández Toxo, secretario confederal de acción sindical y política sectorial del sindicato, y Carmen Bravo, secretaria confederal de la mujer, vienen defendiendo, desde el pasado mes de octubre, los criterios que CCOO va a defender, en materia de igualdad entre hombres y mujeres, en los más de 5.000 convenios que se negociarán en 2008. Esta actitud reivindicativa se hará especialmente puntillosa, en los 650 convenios que estarán obligados a negociar planes de igualdad el año que viene. CCOO se ha comprometido a hacer frente a las “muchas deficiencias y discriminaciones en el acceso de las mujeres al mercado de trabajo que aún persisten”, incidiendo en que el sindicato “defenderá que se incluyan instrucciones precisas para que se abran paso, en los convenios colectivos, el conjunto de medidas para garantizar la igualdad que contempla la Ley de Igualdad”. Y no contento con una mera declaración de rueda de prensa, CCOO ha editado una ambiciosa “Guía de buenas prácticas para el uso de un lenguaje no sexista en la negociación colectiva”, especialmente dirigida a “delegadas y delegados” del sindicato. Dentro de esta guía, destaca, por su capacidad de síntesis y su carácter impactante, un “Decálogo para la utilización de un lenguaje no sexista en la negociación colectiva”, donde, entre otras cosas, se reclama la incorporación de “apartados o cláusulas en el convenio colectivo que expresen la importancia de utilizar un lenguaje no sexista, como garante de la igualdad laboral entre hombres y mujeres”, la redacción de “las categorías laborales y descripción de puestos de trabajo, utilizando una denominación que represente a los dos sexos” y hace un especial esfuerzo en “evitar referencias estereotipadas, tanto las explícitas como las implícitas”. Finalmente, CCOO señala que “cuidar la redacción del convenio en lenguaje igualitario es una acción más de igualdad que no suplanta, no sustituye y no excluye a otras acciones y estrategias de igualdad. Es un “además” que hay que tener en cuenta, inaplazablemente”.
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Como “inaplazablemente” se lo planteó, también, el Departamento de Asuntos Sociales del Gobierno Vasco, que, atento a la fotografía social del “mapa” de los malos tratos contra las mujeres en Euskadi, se ha propuesto que, antes del final de 2008, el teléfono de ayuda a las mujeres maltratadas de esa comunidad autónoma atienda, además de en castellano y euskera, en chino, árabe y rumano, y que se haga un especial esfuerzo para que las personas sordas puedan acceder a este tipo de servicios. Es loable este esfuerzo por comprender que las víctimas de los malos tratos pueden ser agredidas en diferentes idiomas e incluso que sus posibles discapacidades no les alejan, precisamente, de este fenómeno que, a la vista de la marcha de las estadísticas de los últimos años, da la impresión de ser una lacra irreductible. Según datos del Instituto Vasco de la Mujer (Emakunde), en 2006, cuatro de cada diez denuncias por violencia de género en Euskadi fueron realizadas por mujeres menores de 32 años, un grupo que acapara también el 75 por ciento de las denuncias por agresión sexual. En el País Vasco, se ha puesto en marcha una interesante experiencia, entre Emakunde y la Asociación de Municipios Vascos (Eudel), para la detección de conductas violentas en parejas adolescentes. Y es que resulta desalentador comprobar cómo pueden acabar en saco roto los principios más elementales de socialización, entre jóvenes adolescentes, incluso cuando es obligatoria la escolarización hasta los 16 años de edad. El inicio de las relaciones sexuales entre las mujeres vascas se sitúa entre los 13 y los 18 años de edad y, según Izaskun Moyúa, directora de Emakunde, resulta cada vez más palpable que “se están construyendo los mismos roles que hace muchos años”.
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Aunque, en ciertos lugares, el mero hecho de que la presencia femenina se incremente ya es síntoma de cambio. En una de las manifestaciones más palpables de que el movimiento se demuestra andando, parece que la presencia de las mujeres en las Fuerzas Armadas está creciendo considerablemente, dato que trasluce hasta qué punto la mujer está buscando su hueco en la sociedad. A lo largo de esta legislatura, el número de mujeres de uniforme ha experimentado un incremento de casi el 23 por ciento, mientras que los hombres se han quedado en un crecimiento del 5 por ciento. En total, hay 15.211 mujeres militares, según el censo vigente el pasado octubre. Ya hay 154 mujeres uniformadas destinadas en misiones en el exterior. Las mujeres son el 9 por ciento, en la Legión; suponen el 17 por ciento de los tripulantes del “Príncipe de Asturias”, y casi el 10 por ciento del “Ala 11” de la base sevillana de Morón de la Frontera. Un total de 90 mujeres han alcanzado el grado de comandante. No es mucho: de hecho, sólo el 5,5 por ciento de las mujeres son oficiales. Pero, para dentro de un par de años, las Fuerzas Armadas contarán con las primeras mujeres que alcanzan el grado de teniente coronel. No estaría mal que quienes investigan las dificultades a las que hacen frente las mujeres, en el acceso a los centros de poder, buscaran información en estos ámbitos de la vida real. Porque sospechamos que, en estamentos como el militar, el techo de cristal es, realmente, un techo de cristal blindado.
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Pero no nos da miedo, porque las mujeres estamos acostumbradas a hacer frente a la realidad con mucha cabeza (o sea, a base de cabezazos, si es necesario). Un estudio de la Fundación BBVA que, bajo el título “Actividad y territorio. Un siglo de cambios”, constituye una de las mejores y más ambiciosas recopilaciones de carácter estadístico sobre los últimos cien años, convierte a la mujer en el punto de referencia de todo el siglo pasado. Hablarán de historia con nuestro permiso, porque la situación de la mujer ha cambiado tanto, que su evolución ha sido el acontecimiento más importante del siglo XX (y está siendo el del siglo XXI). En 1960, el porcentaje de mujeres con estudios superiores era de un 0,14 por ciento, mientras que, en la actualidad, es del 13 por ciento. O lo que es lo mismo, que se ha multiplicado por 100. El dato es aún más importante, porque el número de mujeres que finalizan sus estudios universitarios ya es superior al de los hombres: de hecho, en este asunto, no hablamos de la evolución de los cien últimos años, sino de lo que ha ocurrido, de poco más de cuarenta y cinco a esta parte. Y si descendemos aún más, comprobamos que, mientras que, en el año 1900, el 71,4 por ciento de las mujeres españolas eran analfabetas (también lo era un 55,7 por ciento de los hombres), en 2001, el porcentaje de mujeres en esa situación era sólo del 3,36 por ciento (1,55 por ciento, para los hombres). Y más difícil todavía. En 1960, apenas trabajaba fuera del hogar un 19 por ciento de las mujeres. Hoy, un 40 por ciento del total de personas que trabajan son mujeres. Se trata de datos tan significativos, que tendremos que convenir en que los cambios que se han experimentado en España han sido básicamente de naturaleza femenina.
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Aunque parece que aún seguimos enfrentándonos a los mismos viejos mitos. Resulta que hay un equipo de psicólogos estadounidenses (pues claro, hombres...) que, aburridos de su puede que monótona tarea, se han dedicado a estudiar cómo se visten las mujeres, cuando les viene la regla (para ser breve, hay que hablar con claridad, amigas). Y así parece que, cuando están ovulando, las mujeres evitan las prendas discretas y eligen un estilo más... llamativo. Textualmente, dicen estos absolutos desconocedores de las bajas pasiones que “tienden a llevar faldas, en lugar de pantalones, a mostrar más piel y a vestir en general de manera más moderna”. Vale, mis queridos inapetentes ancianitos, por si os creíais que habíais hecho diana, sólo tenéis que echar una ojeada, por ejemplo, a Shakira, sin ir más lejos, y dejaríais de relacionar la “indiscreción” (y admitimos pulpo como animal de compañía) o la “modernidad” con la falda, que todo es según y conforme.
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Maite Erro, Defensora para la Igualdad de la Comunidad Autónoma de Euskadi
“La Defensoría para la Igualdad sigue siendo nuestra gran desconocida”
En Euskadi, la igualdad se percibe como “lejana y futurista”
La discriminación laboral se despliega, desde el acceso al empleo al acoso sexual o por razón de sexo
Es probable que el objetivo que se ha planteado Maite Erro sea uno de los más difíciles de conseguir para el gobierno Vasco. Trabajar desde un órgano, como la Defensoría para la Igualdad, que no puede sancionar y que no emite sentencias supone concentrarse en dos aspectos, la investigación y la orientación, que tienen poca trascendencia, en un mundo donde la réplica, la contrarréplica, la judicialización de la política y la politización de la justicia son las herramientas habituales. Maite Erro aspira a contar con la complicidad de las mujeres, a la hora de conseguir los objetivos de este “órgano independiente”, ya que sólo las mujeres entienden que aspectos como la conciliación de la vida personal y la vida laboral o la igualdad para ambos sexos son un conflicto y un objetivo. Los hombres todavía no lo ven así.
Tras su primer año de vida, ¿la Defensoría para la Igualdad afronta sus objetivos con más esperanza o con un pie en la desesperanza ante faena tan ardua?
Es un gran reto, ante el que me mantengo con la misma ilusión que el primer día, cada vez más conocedora de los entresijos de la faena a abordar. Se trata de poner en marcha un recurso especializado que aporte vías de solución a las múltiples situaciones en que se concreta la discriminación contra las mujeres por el hecho de serlo. Se trata de un reto altamente innovador, cuyo marco normativo ha nacido, también como el propio recurso, en los albores de este siglo XXI.
En un año, ha tramitado cuarenta solicitudes. ¿Son pocas para un organismo que acaba de comenzar o son suficientes, dada la poca publicidad que se ha hecho de la Defensoría para la Igualdad?
Es interesantísimo. Las características y diversidad de estas cuarenta solicitudes atendidas nos permiten conocer cómo la desigualdad social entre hombres y mujeres se plasma en situaciones de discriminación y cómo la ciudadanía percibe estas situaciones, así como que tanto mujeres como hombres demandan alternativas que permitan corregir esa discriminación .
Desvelar, investigar, informar
Aprovéchese de la situación y exponga cuáles son los objetivos del organismo y en qué se diferencia su trabajo del que realiza Emakunde.
La Defensoría debe desvelar las prácticas de discriminación a las mujeres y, a través de sus investigaciones, informes, dictámenes, medidas de conciliación y recomendaciones, debe construir vías de solución a tales prácticas o situaciones .
Emakunde, por su parte, debe construir y evaluar las políticas públicas en materia de igualdad de género, esto es, apuntalar el trabajo de los organismos públicos para prevenir y eliminar los obstáculos a la igualdad.
Un organismo como el que dirige, que sólo tiene parangón en el norte de Europa, ¿ha sido bien recibido por las instituciones y fuerzas vivas de Euskadi?
Aprobada la creación de la Defensoría por el Parlamento, se puede afirmar que se trata aún de una gran desconocida. También los referentes son grandes desconocidos. Los países nórdicos, Finlandia, Suecia, Noruega, que cuentan con Defensorías para la Igualdad de Género, desde la aprobación de sus respectivas leyes de igualdad, hace más de veinte años, encabezan el ranking del alcance de la igualdad social entre mujeres y hombres. Pero en Euskadi percibimos a estos países como sociedades aún muy lejanas, casi míticas o futuristas, como lejana o futurista percibimos la igualdad y la no discriminación hacia las mujeres.
Discriminación en el trabajo
De las cuarenta solicitudes que recibieron, en su primer año de trabajo, la mitad tenía que ver con la discriminación laboral... ¿Cuáles son los motivos de queja más importantes de las mujeres en el País Vasco?
Las solicitudes planteadas por presunta discriminación en el ámbito laboral se han referido al acceso al empleo, a la discriminación en categorías profesionales, a las dificultades para conciliar la vida familiar y laboral, así como para disfrutar de las medidas legales para la conciliación; al despido, finalización de contrato o cambio de condiciones laborales, a raíz del embarazo o la maternidad; al acoso sexual, al acoso por razón de sexo… También se han recibido quejas por discriminación en el ámbito asociativo, deportivo o en el tratamiento de los medios de comunicación.
¿Cuántas denuncias le quedan por hacer a las mujeres, para poder trabajar en plano de igualdad con los hombres?
Desde la transición política a la democracia, ha habido un profundo proceso de transformación legislativa para consagrar el principio fundamental a la igualdad. Hoy , la juventud, gran beneficiaria de la educación universal, percibe el valor de la igualdad como un logro permanente, sin alcanzar a entender el porqué de instituciones como ésta. De modo que, cuando se sienten víctimas de una situación o práctica discriminatoria, piensan que es un caso único, que su percepción no es real, sin saber dónde acudir, sintiéndose ridículas o culpables, pues todo su entorno afirma que la igualdad ya se ha conseguido.
Esto dificulta enormemente la transformación hacia una sociedad igualitaria, dificulta la comprensión de qué es la discriminación y pone grandes trabas al empoderamiento personal necesario para la denuncia pública, agravando las situaciones de discriminación. Y serán necesarias aún muchas denuncias para evidenciar y corregir prácticas discriminatorias que dificultan que las mujeres trabajen en plano de igualdad con los hombres y que los hombres cuiden de sus seres queridos, en plano de igualdad con las mujeres.
Conflicto
Las instituciones cargan las tintas en la conciliación de la vida personal y la vida laboral. Se ha convertido en el tema de moda... Pero, hablando con sinceridad, ¿no cree que se trata realmente de que los hombres se puedan "coger más días libres", y no precisamente para atender a sus necesidades personales o para atender a personas dependientes, sino para añadir otra fiesta al calendario laboral? ¿Hasta qué punto las facilidades de conciliación facilitan la gestación de un nuevo modelo de familia, que es lo que se encuentra detrás del verbo "conciliar"?
Todo indica a que la conciliación de la vida familiar y laboral, más que un tema de moda, supone un enorme conflicto en la vida de las mujeres. Y ello, a su vez, es un exponente de las desigualdades entre mujeres y hombres, ya que, para los hombres, conciliar la vida familiar y laboral no supone ni un conflicto ni un objetivo (con honrosas excepciones) y, asimismo es la excusa más recurrente para la discriminación hacia las mujeres.
Las instituciones públicas han entendido que se trata de un problema social serio y se están ensayando medidas para solventarlo, sean las ayudas por criatura, el permiso por paternidad, laflexibilidad horaria para cuidados o la universalización de los recursos sociales para atención a menores, mayores y personas dependientes. Pero son medidas que no cambian los valores, roles y estereotipos culturales en el momento de su implantación. Requieren un tiempo para evaluar su eficacia.
Por ejemplo, en Noruega, ya se ha constatado que el verdadero cambio en la implicación de los hombres en las tareas de cuidados se produce, a raíz de la implantación del permiso intransferible por paternidad, de tres meses de duración, que ha puesto en contacto directo a los padres con sus criaturas, en el momento de nacer, momento en el que cambian las coordenadas de la organización familiar, alcanzando un impacto social en el cambio de roles que no había conseguido ninguna otra medida antes .
Si las recomendaciones de la Defensoría no tienen un carácter vinculante, ¿dónde radica la efectividad de su trabajo? ¿Va a reclamar ese carácter vinculante, para el futuro?
El trabajo de la Defensoría no va a tener el impacto de una sentencia judicial, no es competencia de la defensoría juzgar a una entidad o empresa o sus prácticas, ya que para ello están los tribunales de Justicia. Es más, si se ha recurrido a la vía judicial, la Defensoría habrá de inhibirse o suspender el procedimiento. Tampoco va a ser su función la de sancionar un comportamiento discriminatorio, sanción que, en lo que respecta a lo laboral, le compete a la Inspección de Trabajo. Digamos que tanto la vía judicial como sancionadora ya existen, ya están a disposición de la ciudadana o ciudadano que decida recurrir a ellas.
Así, la Defensoría abre un campo procedimental nuevo. Por un lado, el de la investigación especializada, no orientada a enjuiciar sino a desvelar, a argumentar, a informar, a dar a conocer y a proponer alternativas. Sus resoluciones estarán orientadas a persuadir, a mediar, a argumentar y favorecer el cambio y a facilitar soluciones.
Y, en el caso de que la persona contra quien va dirigida la queja incumpla las recomendaciones realizadas por la Defensoría, ésta facilitará a la persona afectada asistencia técnica, de cara a tramitar sus reclamaciones por discriminación, ante otras instancias administrativas o judiciales .
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¡Pero curioso, curioso, de verdad, cómo te lo puedes montar con los números! Cómo te ponen en un primer puesto, si se miran de una manera, y cómo te van poniendo en tu sitio, si se miran como se debe. Y es que no hace mucho que el Foro Económico Mundial presentó su “Índice Global de Diferencias de Género”, un estudio que compara, valora, examina, contrapesa y equilibra (en una palabra, que “pondera”) variables como oportunidad económica, poder político, educación y acceso a la sanidad, entre mujeres y hombres de 128 países... Ahí es na'. Resulta que, según cómo se mire, España ha alcanzado el décimo lugar en el ranking de la igualdad... ¿Alucinante, verdad? Y es que no se trata de buscar un reflejo de la realidad, sino de hacer listados. Y así, por ejemplo, si nos fijamos en detalles concretos, la cosa va sonando distinta. O sea, que, en cuanto a la igualdad que han alcanzado las mujeres para participar, como los hombres, en el desarrollo económico e industrial, no estamos en el puesto número diez, sino en el número 84. Decepcionante casillero... Y más decepcionante todavía, si lo que se valora es la equiparación de sueldos entre mujeres y hombres para un mismo trabajo. Ahí, ya caemos hasta el puesto 117. ¡Sí, 117! ¡Y el total, sí, es de 128! Y, claro, si es verdad que todas esas variables antes mencionadas se “ponderan”, si es cierto que se comparan, examinan, valoran, contrapesan y equilibran, ¿a través de qué compleja fórmula matemática extraterrestre hemos alcanzado el puesto número 10, nada menos que una décima posición? Pues resulta que, al medir la participación de la mujer en la política, somos la quinta potencia del mundo... ¡Y la primera, en paridad ministerial! ¿Eso es “ponderar”? Porque, dime tú, a ver qué es lo que se ve por la calle. Vamos, que ni se compara, ni se valora, ni se examina, ni se contrapesa, ni se equilibra nada como se debe. Que no hay como llevarse bien con los buenos amigos. No sé si me entiendes...
Y es que fue de aquellos polvos, de donde vinieron estos lodos. Hay que buscar el origen en aquellas palabras de los viejos buenos tiempos (sólo hace unos meses), cuando se hacían y decían cosas que hoy no imaginamos en los actuales gobernantes (que, sin embargo, son los mismos). Pero, por ejemplo, a principios de año, Caldera anunciaba a los cuatro vientos que el gobierno se había marcado como objetivo que, para 2015, al menos un 40 por ciento de los puestos de dirección y de los consejos de administración de las empresas estén ocupados por mujeres. Ahora, ni se le ocurriría decir frases así. ¿Pánico preelectoral...? Pues eso. Pero la hemeroteca funciona y saca a la luz palabras cuya vida se diseña para unos pocos días y para calentar unas pocas bocas. Pues el caso es que lo hizo, durante un almuerzo organizado por el Foro del Pequeño Accionista y el IESE, en el que se pretendía analizar el papel de la mujer en los consejos de administración de las empresas españolas. Pues sí: “analizar”..., ¡durante un almuerzo! En el país en que estamos, hay temas cuyo examen está “obligatoriamente” encajado en ámbitos abundantemente bien regados: comidas, cenas, meriendas, almuerzos y así. Hablar de cosas de mujeres es algo que, en España, tiene su ubicación preferente y su listado de “contingencias determinantes”, que aunque se trate de dos términos que se contradicen, aquí, sin embargo, se complementan. No digamos ya, si, en lugar de “hablar”, analizamos. En ese caso, los almuerzos se extienden obligatoriamente hasta las copas; más aún, buscando las copas. Y mejor no abundar más, porque hacerlo supondría sumergirse en el desánimo, cuando no entrar francamente en la depresión. A ciertas personas les debería dar vergüenza de cómo tratan a determinados colectivos, cómo se sigue abusando de las mujeres, tanto para prometer un mundo maravilloso (por parte de Caldera) como para hacernos creer que a determinadas organizaciones las mujeres importan tanto como para almorzar fuera de casa, ese día. Si yo te contara... |
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| "El hervidero neuronal de la Pura"
Consultorio que lo es
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Querida Pura: Hija, que vas a decir que soy muy tonta, pero que, hace poco, leí algo que me dejó muy extrañada. Porque no creía yo que las cosas estuvieran tan así pa' las mujeres policías. Que digo, Pura, hija, que han hecho a una, comisaria jefa superior ¡y sale en los periódicos! ¡Pues bueno, que es lo que yo digo, que a mi marido le han hecho jefe-personal y que nadie le ha sacado una entrevista! ¡Pero si ya somos iguales los hombres y las mujeres, hija, como para salir que hay una mujer policía, como hay tantas! Que digo yo que mi hija también está estudiando pa'ingeniera-caminos, a ver si se coloca en la Renfe. No sé, que si no tengo razón, o qué...
Marilerda del Amor Hermoso. Taelgorro Dalgunas. |
Querida Lerda: Me he tenido que tomar una tila, antes de contestarte, porque, si no me la tomo, te busco en la guía y te pego con un ladrillo. No sé. Pues que le voy a tener que decir a mi sobrina que me ponga una barrera en la computadora, para que las asquerosas como tú no se me metan en casa, ni siquiera por el cable. Pero vamos a ver, so borrica, ¿de qué leches de caverna me sales tú, ahora, con esas cosas que dices? ¿Tú sabes lo que significa que una mujer sea, en este país lleno de mentecatas y toscas como tú, jefa superior de policía? Que una cosa es ser agente de policía y otra muy distinta llegar tan alto. Que, para llegar tan alto, en este país donde hay tanta insolidaria como tú, que sólo eres capaz de ser lo que son tu marido y tu hija, no sólo hay que valer, sino que hay que aguantar lo que tú no serías capaz de aguantar... Ni tú, ni el “jefe-personal” de tu marido, ni la “ingeniera-caminos” de tu hija. Hay que aguantar para llegar a semejantes puestos ¡y hay que aguantar para mantenerse en ellos! Y luego, nos extrañamos... Que nos llenan los buzones con folletos dale que te pego con eso del “techo de cristal” y la igualdad de oportunidades, cuando lo que tenemos es un “ganao” como tú misma, que no sirves para nada, porque no quieres servir para nada, porque lo tuyo es ser la esclava de otros. Esta mujer de la que hablas tan a la ligera es bastante más que otra mujer policía. Pilar Allúe se ha ganado el puesto de Jefa Superior de Policía de Cantabria, luchando, esforzándose y moviéndose en un mundo en el que llegar a ser jefa de algo es enfrentarse a todo. Lo que no sabe esta mujer es que, además, y en su caso, lo hace para ponerse a tu servicio, Marilerda, que si lo llega a saber... ¡Ay, señor, señor, qué cosas me haces decir!
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Querida Pura: Pero, oye, Pura, ¿lo de aquello del imam que decía cómo pegar a las mujeres sin hacerles marca y que lo mandaron a la cárcel..., que vete a saber si no ha salido ya..., y que lo decía en público... no se había terminado ya? ¡Es que lo he vuelto a ver en el periódico! Y que no hay derecho a que volvamos otra vez con la misma y haya gente que no se da por escarmentada nunca! ¿No tengo razón, Pura...?
Asombradina Ojoplato Muñoz. Campurrio de los Terrones.
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Querida Asombradina: No, hija, no, si a mí me pasa lo mismo. Pero es que tenías que haberte fijado bien de dónde venía esa noticia que has visto tú. Que no es de nuestro país, sino del Líbano. Y eso es lo que tenemos por allí. Que a la gentuza que opina así, lejos de cerrarle la boca, la sacan por televisión. Sí, mira, que ya te explico. Resulta que esto lo hemos sabido ahora, pero es de septiembre lo menos. Y es que hay un degenerado (otro para la colección) que se llama Mohamed al Arifi y que es uno de esos imames que les llaman, que son los que se ponen en las mezquitas, delante de toda esa gente, y les sueltan doctrina de la suya, señalando con el dedo (como si les conocieran y les dijeran “tú y tú y tú también”, que allí eso no debe ser de mala educación). Y mientras tanto, el personal se pone de rodillas en el suelo, agachando la cabeza y sacando culo. Pues resulta que, en Líbano, hay al menos una cadena de televisión que, en al menos una ocasión, ha dedicado su tiempo y su dinero al tema “Cómo educar a una mujer”. Y, ya puestos, pues le han llevado a este infame. Me dice mi sobrina que no le han puesto delante de una cámara para eso de aumentar las audiencias, como si fuera El Tomate, no, sino que por allí lo que pita pues es eso que dice este mamarracho. Bueno, que eso ya lo sabes tú y lo sé yo y lo sabemos todas. Este mal nacido vomitó una serie de ideas podridas, algunas de las cuales las he podido conseguir. Dice Mohamed al Arifi que las mujeres, “a veces, usan sus lágrimas, para disciplinar a sus maridos”. Y como somos así de hijas de puta, pues resulta que los hombres, a cambio, “pueden utilizar la violencia física, para disciplinar a sus esposas”. Primero, reconoce que “los hombres golpean a las mujeres más a menudo que las mujeres a los hombres”. Qué sincero, hija. Pero, después, dice que, cuando es necesario utilizar la violencia, es mejor “hacerlo en lugares donde no cause ningún daño”. Debe referirse a lugares donde las marcas no puedan verse, porque si es que hay algún lugar en el que te pegan y no te hacen daño, seguro que no lo utilizan. Para rematarlo todo, quiso arreglar el asunto con eso de que “Alá hizo a las mujeres con cuerpos delicados, frágiles y suaves, porque utilizan sus emociones más que sus cuerpos”. Yo creo que, en algunos lugares y con algunos especímenes de degenerados, sólo quedaría montar un batallón de mujeres violentas y hacer lo que corresponde. Hacerlo sistemáticamente y con frialdad. Eso sí, sin dejar marcas. Que parezca un accidente.
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Querida Pura: Yo es que no puedo con los hombres oprimidos. Quiero decir, hija, que con los oprimidos mentales. Que hay gente que son tan, tan, que se les estriñen las ideas. Quiero decir que se les estriñen tanto, que, cuando salen fuera, ya no son ni ideas, ni nada. Por lo menos, por el olor que despiden, ideas no son, precisamente. Por el olor que despiden, son otra cosa. Que digo que estaba yo lavando en la ribera, cuando me llama por teléfono la Pantxike y me cuenta lo que le ha pasado a una maestra inglesa que trabaja en el Sudán con criaturas de parvulitos. Y resulta que, entre toda la clase, tienen un osito de peluche por mascota y que todas las criaturitas le han puesto de nombre... Agárrate... ¡Mahoma! Sí, Mahoma, sí... Pues, hija, que se la han llevado presa a la pobre y que no sé qué le quieren hacer. Hija, qué oprimidos van algunos.
Purulenda Guturrina. Goros de la Tejabana.
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Querida Purulenda: Bueno, sí. Que ella, hija, qué culpa tiene de ser un poco tonta. O, como dice mi nieta, un poco “notas”, que ya te explicaré un día lo que quiere decir la palabrita. Porque, claro, hija, ya que estás haciendo un safari, ¿qué le sacas a tocarles el culo a los leones, sabiendo que no quieren que les toques el culo? Y es que, bueno, pues lo que yo creo es que esta pobre mujer, que se llama Gillian Gibbons, es de esas muy ingenuas. Pero muy ingenuas... Y que, cada vez que volvía a su pueblo, seguro que se pasaba el tiempo visitando a su gente y diciendo a todo el mundo todo lo que se exagera con ciertos asuntos. Y que ella hacía esto y ella hacía lo otro y que por aquí y que por allá... Y que pues no le pasaba nada y que todo iba muy bien. Hasta que, claro, si le tocas el culo al león... ¡Que yo no estoy quitando ni poniendo nada! Que no hay derecho a que te pretendan dar no sé cuántos latigazos, por ponerle Mahoma o Jesucristo o Jehová o Dios Bendito o María Santísima a un peluche. A eso no hay derecho ninguno. Pero es que, a veces, yo creo que algunas son un poco tontas. Que, hija, lo mismo que te digo lo uno te digo lo otro, ¿no?
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Beatriz Moral. Antropóloga. Socia de la consultora FARAPI
“Siempre habrá parias. Parece que los necesitamos”
¿Por qué las leyes se quedan cortas, cuando se trata de “igualarnos” ?
Porque la ley no abarca toda nuestra realidad (afortunadamente). Porque la desigualdad está en todas partes: en las leyes, en la cultura, en la sociedad, en el trabajo, en el hogar, en las relaciones de pareja, de familia, etc... Muchos de estos ámbitos no son abordables por las leyes .
¿A quién le queda más camino, en la carrera contra la desigualdad, a la mujer o al hombre, a las personas inmigrantes o a quienes ya estamos aquí, a los grupos desfavorecidos o a los privilegiados?
Si la meta es la igualdad de todas las personas, el camino también es de todas. No podemos pretender que unas sean "más iguales que otras".
Construir una sociedad de “iguales”, ¿es una cuestión de dinero?
Es cuestión de todo, también de dinero.
¿El peor enemigo siempre es el que tienes en casa?
A veces, es el que llevamos dentro.
¿La “iniciativa”, en estos casos, debe ser siempre pública?
No sólo, no olvidemos que lo que llamamos "privado" está también plagado de desigualdades. Además, es un ámbito en el que es difícil incidir.
¿Se pueden contar con los dedos de una mano los centros educativos, públicos y privados, en los que se trabaja “por la igualdad”, desde la infancia? 
No sé cuántos hay, pero son pocos. En otros, hacen cosas, pero son
demasiado puntuales para que tengan incidencia o se limitan a ser
testimoniales.
¿La discriminación positiva es discriminatoria?
No. Intenta equilibrar una balanza que ya venía desequilibrada.
Mójese: ¿quién habla demasiado, pero hace demasiado poco, a favor de la “igualdad” ?
Los políticos. Pero eso es general: hablan mucho y hacen poco (por no decir que hacen más mal que bien). Y todos, en general: nos hemos acostumbrado al ruidito de fondo que produce el discurso, pero, luego, rara vez lo llevamos a la práctica.
¿Cree usted que llegará el día en que viviremos en una sociedad de “iguales” ? ¿Cuánto nos queda?
No creo. Sólo podemos pretender acercarnos a ella y no ir hacia atrás, como la felicidad. Siempre habrá parias (parece que lo necesitamos).
Terminemos por el principio: ¡Rápido, defina Igualdad!
Un estado en que las diferencias no equivalgan a desigualdades entre las personas.
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Orientación Sociolaboral con Personas Inmigrantes OnLine
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Jornadas Magrebíes en Tolosa: “La inmigración magrebí, nueva ciudadanía en Euskal Herria"
- Convoca:
Asociación pro emigrantes de Tolosaldea, Jatorkin.
Con la colaboración del Gobierno Vasco y la Fundación Euroárabe de Granada
- Fecha: Del 12 al 15 Diciembre de 2007
- Lugar: Tolosa
- Información e Inscripción:Teléfono:
660410548
y en sadixi@euskalnet.net
Jornadas "TRAMIENTO JURÍDICO Y SOCIAL DE LA MUJER INMIGRANTE VÍCTIMA"
- Convoca:
Observatorio Vasco de Inmigración
- Fecha: 14 de Diciembre de 2007
- Lugar:
Instituto Vasco de Criminología, Bilbao.
- Información e Inscripción:Teléfono:
94 601 82 75
y en el 900 101 598.
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Edita: Asociación Profesional de
Orientadoras/es Socio Laborales (AOSLA-Gizalan)
Directora: María Asunción Gallo Montero
Redacción: C&P Comunicación y Prospección
Directora de Arte: Ruth Álvarez Rocha
IGUALaIGUAL no se hace responsable de las opiniones vertidas en las
colaboraciones.
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