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Digestiones alternativas de la Historia
En poco tiempo, cuánto han cambiado las cosas. En 1975, Gerald Rudolph Ford era presidente de los Estados Unidos, el único presidente no elegido, porque heredó el cargo del “escándalo Watergate”. Aquello que pasó en el hotel Watergate, de Washington, donde se encontraba la sede del partido demócrata, fue, quizá, el último episodio del periodo negro de la historia de EEUU, gobernado directamente por la CIA, desde el asesinato de John Fitzgerald Kennedy. Ford marcó, puede que sin pretenderlo, el fin de ese periodo. Ese mismo año, en España, moría en su cama Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo Franco Bahamonde. Él también significó el fin de un periodo.
Desde entonces, el tiempo ha corrido oficialmente a la misma velocidad para ambos países. Han pasado, para España y EEUU, los mismos 33 años; hemos vivido en el mismo hemisferio; nos hemos influenciado mutuamente (como el resto de los países y como con el resto de los países); en según qué momentos, hemos compartido los mismos intereses y, en según qué otros momentos, sus gobiernos y los nuestros han diferido, y mucho, en la línea oficial; nos han afectado las mismas guerras y las mismas crisis económicas; hemos compartido muchos foros que no compartíamos, cuando gobernaban Ford y Franco.
Hoy mismo, ambos países compartimos nerviosismo electoral. Despejada la opción republicana, machacada por George Walker Bush y su política que terminó siendo de autodestrucción, en EEUU, compiten por el premio de las urnas una mujer y un negro, algo que al presidente Ford no se le hubiera pasado por la cabeza en toda su vida, y eso que murió en diciembre de 2006. Una mujer y un negro que compiten en plano de igualdad y que han desplazado al resto de ganadores naturales: hombres, blancos, anglosajones y protestantes. No quisiéramos hacer comentarios sobre cualquiera de las opciones que, en cambio, tenemos que digerir en nuestro país, porque tendríamos que hacer referencia, no al paso del tiempo, sino a cómo gestiona ese paso del tiempo cada sociedad, cómo procesa el transcurso de la historia, cómo la aprovecha, o cómo la desaprovecha, cuáles son sus límites y sus posibilidades. Hablando con sinceridad, lo peor de todo es que Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo Franco Bahamonde se estará doblando de risa en el infierno.
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Dicen los periódicos... |
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O más que decir, tal parece que los periódicos repiten insistentemente noticias similares. Pero qué le vamos a hacer, si éstas se producen. El caso es que una juez (cuya efectividad social nace de la separación de poderes, es decir, de la imposición de la razón sobre una tradición cultural consuetudinaria) ha optado por aplicar la justicia como la prevención de un delito, raro fenómeno que no se ve todos los días. La verdad es que no se dan muchos casos, por lo que son muy de agradecer, cada vez que se producen. De hecho, son tan noticia, como el niño que mordió al perro. Y así, una juez de Lérida retuvo, recientemente, el permiso de residencia de una menor (siete años de edad), que vive en la localidad leridana de Cervera. Mientras el padre y la madre de la niña estaban tramitando un viaje a su Gambia de origen, una denuncia advirtió al juzgado de guardia de que el motivo del viaje no era precisamente el turismo o la visita familiar, sino la ablación de la criatura, tradición cultural que la razón repugna y desprecia. Lo que sí cabe imaginar es que la denuncia estaba magníficamente bien planteada, porque la jueza en cuestión le concedió el valor suficiente como para interpretarla como una amenaza inminente para la chiquilla. Así que tomó declaración a esa maravilla de progenitores y decidió que hasta ahí habían llegado. Es decir, que ha intentado prevenir un grave delito, antes de que se produzca. Y es más, porque ha imputado a papá y a mamá por un delito de lesiones que, al menos en su grado de tentativa, a la juez le queda fuera de toda duda. De momento, la menor no sale del país y sus ascendientes más directos e inmediatos quedan pendientes de aprender otra lección de convivencia. Una lección que les costará aprender, porque, si están en el caso mayoritario, cabe pensar que esta familia llegó de Gambia, para ganarse la vida. Y, o se han hecho millonarios, o la cosa de la ablación parece desgraciadamente demasiado motivadora, a la vista del precio del billete a Gambia. Hace unos días, en una página de vuelos baratos, los billetes de ida y vuelta de dos adultos y una criatura menor de 11 años, salían por más de 2.200 euros. ¿Qué habrá en este tipo de agresiones contra las mujeres, que tiene tantísima fuerza y puede acabar con el ahorro de una familia no precisamente de alto “standing”?
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Aunque eso del alto “standing” no va a resultar determinante de nada en este tipo de cosas. Hay países a los que ni el dinero es capaz de poner freno. Que se lo pregunten, si no, a Yara, una ejecutiva saudí de 40 años de edad, madre de tres criaturas, que, a primeros del pasado mes de febrero, fue encerrada en una celda, en Riad, después de haber cometido el gravísimo delito de tomarse un café con un colega, en un restaurante. ¡¿Será terrorista...?! Lo curioso del caso es cómo pueden convivir, en un mismo lugar y en un mismo tiempo, las dos caras de una misma moneda y, sinceramente, no nos atrevemos a definir si esa convivencia es buena o mala, si propende al desarrollo o perpetúa la ignominia. Nos referimos a que el mismo país que detiene y retiene, durante varias horas, a una mujer, por tomarse un café en público con alguien que no es su marido, tiene ejecutivas de alta responsabilidad en sus empresas. ¿Cómo lo hacen las pobres, para poder trabajar? Y es que, en Arabia Saudí, hay una policía especial, exclusivamente dedicada a reprimir los delitos religiosos, que se llama “Mutawa” o “Comisión para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio”. Sí, eso. O sea, una especie de “familiares de la Inquisición” del siglo XXI. Y es de creer que miembros de esta Mutawa se acercaron a la pareja (que había optado por trasladar su reunión de trabajo a la cafetería del edificio en el que se encontraban, a consecuencia de un corte de la energía eléctrica, que en mala hora se produjo) y les pidieron la filiación, o el libro de familia, o el carnet de casados, o la cédula sobada y amarillenta o el salvoconducto que siempre exigen, los malos a los buenos, en las películas. ¿Por qué? ¿Por su aspecto sospechoso? ¿Por esa inequívoca manera de agarrar la taza de café que tienen las parejas que no están casadas entre sí? ¿Por la ubicación de la cafetería, en una multinacional a todas luces occidentalizada, o sea, infiel e hipócrita? ¿Por tratarse de café, en lugar de té de hierbabuena, que deberían hacer como “hierbabuenos” musulmanes que deberían ser? No lo sabemos, pero la Mutawa no es tonta. La prueba está en que les pilló, en un flagrante delito que se denomina “julwa”, que es permanecer en compañía de un hombre que no es tu pariente, lo que viene siendo la causa de todos los males en Arabia Saudí. Lo mejor es que, una vez en las mazmorras inquisitoriales de Riad (seguro que aún tenían desparramados por los suelos restos humanos de prisioneros de la batalla de Lepanto), uno de los individuos de la Comisión para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio le espetó a Yara, en plena jeta, que su marido no era “un buen hombre”, por permitirla eso de la “julwa”. “Le dije que soy una musulmana fiel y madre de tres hijos, que no hacía nada malo y que mi marido sabía dónde estaba y qué hacía". Pero el guindilla le contestó: “Yo soy el gobierno”, la detuvo y le decomisó el móvil. Y este poli, que se gana el sueldo con desprecio del esfuerzo, la envió a prisión. En la prisión de Malaz, fue sometida a un interrogatorio imaginamos que de tipo surrealista, como no puede ser de otra manera. Pero se le comunicó que su muy cafetero colega sirio, un experto en economía, había sido también detenido, tras admitir que "solía salir con ella a tomar café" en lugares públicos. Y eso de “solía” le dolió a la “Mutawa”, porque a saber en cuántas ocasiones se les había escapado la parejita en cuestión. Y Yara se quedó entre rejas, hasta que el marido, no se sabe cómo, se enteró y fue a reclamarla a la prisión. Resulta que a Hatem, que así se llama el marido, todavía se le hacen los ojos chiribitas, porque el hombre es también alto ejecutivo de otra gran empresa y, al parecer, no daba crédito el pobre. Visto que desconocía la naturaleza de su país, la “Mutawa” le condenó a rellenar papeles y papeles y papeles. Hatem dice que esta gente secuestró a su mujer. La verdad es que esa gente tiene secuestrado a su país, y mira que es grande el sitio. ¿Será porque tienen motivos de preocupación? ¡Uy, pues qué bien!
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A quienes no se les ocurriría nunca ir, ni de visita, a Riad es a los muchachos de AHIGE (Asociación de hombres por la igualdad de género), que se han animado tanto con su iniciativa, que han iniciado la publicación de la revista “Hombres Igualitarios”. Bienvenidos, colegas, a este asunto de informar (y, a veces, entretener), en este tema de la igualdad, la paridad, la conciliación y la construcción de una sociedad diferente, desde el prisma en que realmente puede terminar siendo diferente una sociedad, hoy en día, y aquí. Eso sí, nacen con humildad; y así lo dicen: “Esta publicación, humilde en sus recursos y ambiciosa en sus pretensiones, es la plasmación del propósito de nuestra asociación de contribuir a la construcción de nuevos referentes masculinos alternativos al modelo tradicional machista”. Ese propósito, en este país, es casi tan difícil como plantar orquídeas en Marte, pero es necesario. ¿Y a que sí? ¿A que ya habéis podido comprobar lo difícil que es enfrentarse al modelo tradicional machista ibérico, tan nuestro, tan obtuso, tan real? Pero la verdad es que, afortunadamente, vivimos en un mundo, en el que nos dejan la posibilidad del persistente machaqueo. Como dicen los “Hombres Igualitarios”, “ necesitamos medios de difusión que visibilicen a los hombres por la igualdad”. Pues eso, eso, a asomar la cabeza. Que se enteren.
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¡Atención, pregunta! ¿En qué son iguales las amas de casa concentradas exclusivamente en sus labores y el material humano que sale a empellones de las aulas universitarias? En que ambos grupos sorprenden, porque actúan de manera diferente a lo que se espera de ellos. Un estudio sociológico de la Universidad de Granada, realizado entre 680 estudiantes y amas de casa y dirigido por María del Carmen Aguilar Luzón, desveló que ser ama de casa con dedicación exclusiva puede compatibilizarse con la práctica de un ejemplar civismo medioambiental, mientras que ser el futuro del país (por edad, dignidad académica y supuesta amplitud de miras) parece que dificulta la acción positiva hacia el reciclaje de residuos. Lejos de actuar como ciudadanas de una injustamente atribuida segunda categoría, que caracteriza al cargo de “mujer de su casa”, las amas de casa encuestadas demostraron una indiscutible propensión a favor del reciclaje. No sólo lo defendían de boquilla, sino que dedicaban un esfuerzo físico diario a separar, empaquetar y depositar cada tipo de residuo en su correspondiente recipiente. Pero a la hora de autocalificar su propia conciencia medioambiental, estas señoras no se consideraban ni fu, ni fa en la materia. “Quizá porque perciben el reciclado como una tarea más de las que tienen que acometer y probablemente tienen más oportunidades de realizarlo, al estar más vinculadas a ese esfuerzo”, explica Aguilar. Por el contrario, el colectivo de niñas y niños que han llegado a las aulas universitarias con los zapatos escolares hechos polvo de tanto regodearse en los charcos de la ignorancia tolerada por una ley que ha alejado de sus temores la amenaza de repetir curso “tienen menos control sobre la conducta del reciclaje, ya que realizar esta tarea supone una serie de barreras y limitaciones difíciles de superar”, según la directora del estudio . Sin embargo, cuando se les pregunta sobre su conciencia ambiental, indudablemente saben cómo responder, para aprobar el examen, sin saber siquiera de qué va la materia, algo en lo que han alcanzado la excelencia. O sea, que a lo más que llegan es a eso de “que recicle mi madre”. Y ésta es la que se nos viene encima: ¿Cómo ha sido posible que la universidad, casa de la cultura y el progreso, haya terminado por eludir su responsabilidad de convertirse en un ejemplo, para tener que tomar ejemplo de aquellos sectores de la población que supuestamente debe superar? ¿No era, acaso, que aquello que hace que la sociedad avance debería estar en las aulas universitarias? ¿Podemos esperar que el alumnado de nuestra universidad ponga en marcha acciones hacia un concepto como la igualdad, cuando ni siquiera se sienten capaces de dejar una botella de vidrio donde corresponde? Será que hay que romper con determinados mitos y esperar que la Igualdad se convierta en un proyecto real, de la mano de quienes siempre han estado ahí: mujeres hechas y derechas.
Por cierto que de mujeres hechas y derechas está lleno el mundo de las contradicciones, lo que pone de manifiesto que la mejor cualidad de la inteligencia es no dejarse encasillar en posiciones fijas, sino saber navegar por el mar del pensamiento. La médica, escritora y profesora egipcia Nawal el Saadawi (76 años) tuvo que abandonar su país, tras ser declarada blasfema por el fascismo islamista y tras ver cómo fracasaba su candidatura presidencial contra Hosni Mubarak. Huyó a EEUU, donde permanece como profesora en la Universidad Spelman de Atlanta, y allí ha podido contemplar que el integrismo es una droga habitual de todas las sociedades. No puede negar que la diferencia entre unas y otras oscila entre la necesidad de huir para salvar la vida, en unas, y la posibilidad de expresar su pensamiento en un aula universitaria y poder ganarse así la vida, en otras. Palpable, pero el agradecimiento por poder contarlo no debe poner límites al pensamiento. Y es curioso que, siempre que se habla de Dios, se termina reflexionando sobre el poder. “El Islam, el cristianismo y el judaísmo son muy similares. He estudiado el Corán, el Antiguo y el Nuevo Testamento, durante años, y son muy parecidos –explica Saadawi-. Por ejemplo, las mujeres están sometidas y en una posición de inferioridad, en las tres religiones. Bush invadió Irak, con la Biblia en la mano. Israel invadió Palestina por su afán de alcanzar la tierra prometida del Antiguo Testamento. Todos utilizan a Dios y la religión para invadir a otros países”. Es una curiosa visión del mundo la que mantiene esta escritora egipcia, en la que conviven en equilibrio pulsiones contradictorias. Saadawi rechaza el desnudo femenino, pero mantiene que uno de los aspectos que ayudó a liberar a las mujeres occidentales fue el rechazo al valor de la virginidad que les había impuesto el cristianismo. “A partir de la Revolución Industrial, las mujeres dieron la batalla, trabajaron, entraron en el mundo capitalista”, dice. Pero añade que “están explotadas en cualquier religión, incluso en la Europa más avanzada, donde es significativo que, en países como Bélgica, utilicen el apellido del marido y pierdan el de la madre. Mi hija tuvo que ir a un tribunal para conservar el suyo y ganó el juicio. Pero la opresión en los países musulmanes es más visible, aunque se debe a motivos político-económicos, no al Islam”. Saadawi se ha manifestado como una de las mayores opositoras a la mutilación femenina, por lo que le ha jurado la muerte más de un iluminado de la metafísica “gore” que invalida absolutamente el concepto de respetabilidad para algunas culturas. Y rechaza para las mujeres conceptos fáciles como la identidad. “Las mujeres luchan para encontrar su libertad, no su identidad. Estoy en contra de la política de identidad. Soy muy crítica y no me gusta el lenguaje neocolonial. Allí donde vas, te preguntan: ¿quién eres tú?, ¿eres musulmán?, ¿eres cristiano?, ¿eres egipcio?, ¿eres sudanés? Se divide a la gente por su identidad. Hay que ir más allá de nuestra religión, más allá de nuestro género”.
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CRITICONAS
He leído recientemente en una entrevista publicada en un periódico diario de información general que dice Martina Klein que eso de que las mujeres nos estropeemos después de la maternidad es una leyenda (se refiere al tipo, claro). Dice ella que, al contrario, que eso de correr detrás del crío nos hace mejorar. También dice que no es una madre coraje y que no va a todas partes con su niño, que ella sabe delegar y que para eso de cuidar a su pequeño ya está la familia y que, cuando hace falta una ayuda extra, ella se la puede permitir. Concluyo que, entre lo que corren tras su crío esas ayudas y también esa familia tan dispuesta que tiene, a ella no le quedan demasiadas oportunidades para poder ejercitar ese cuerpo tan agradecido que luce persiguiendo al pequeño (a no ser que el bendito niño sea un remedo del mismísimo Carl Lewis). Por ello, creo que lo del tipazo de Martina no tiene que ver nada con el ejercicio de la maternidad, y que su caso no es trasladable al resto de madres del mundo.
Martina Klein debería saber que lo que a ella le pase en su vida no puede ser ejemplo más que de ella misma, que es una “rara avis”. Es lo que tiene ser una top model, que no lo puede ser cualquiera. Eso, en sí mismo, no es ni bueno ni malo. Se trata de un trabajo y alguien tiene que hacerlo. Martina es perfecta para ese trabajo: guapa, alta, rubia y bien proporcionada, anda derecha y se mueve con gracia. Se mantiene físicamente espectacular con el paso del tiempo e, incluso, tras la prueba de un embarazo (desengáñate, Martina, un embarazo y un parto dejan huellas, a unas más que a otras). Con esos mimbres no es de extrañar que siga dedicándose a utilizar su cuerpo como soporte para mostrar artículos varios. Nada que objetar al respecto. Pero su competencia como florero (que no cuestiono) no convierte a lo que ella diga en verdad absoluta. Me da lo mismo que hable sobre la desaparición de un programa del corazón en la tele (“se termina el ‘tomate' pero seguro que aparecerá el ‘pimiento'”, dice) o sobre la ‘envidia productiva' (¿?) de la época en la que más desfilaba (“nada de poner chinchetas en los zapatos a la compañera”, lo suyo era más “ser criticona, como todas, porque somos mujeres”, claro, claro…), o sobre lo “guay” que está llevando su separación sentimental. Siempre que se quede en eso, en comentar ese tipo de cosas -que ella sabrá por qué airea-, estará en el lugar que se espera de ella. Pero si sienta cátedra y hace afirmaciones sobre ella misma extendiéndolas a todas las mujeres, entonces ya no está bien. Ser modelo, aunque la denominación pueda despistar, no le convierte en ejemplo. Lo que a ella le pase no nos pasa a todas. Lo que ella hace no es, necesariamente, lo que hay que hacer.
¿Por qué me meto con Martina Klein? También yo me lo pregunto, porque no tengo nada contra ella, ni contra nadie como ella. Tal vez me haya molestado que se siga utilizando la relevancia superficial de algunas mujeres para intentar mantenernos a todas en ese mundo de lo irrelevante donde el contorno 60 centímetros de cintura adquiere categoría de necesidad vital. O igual es que, siendo mujer como soy, no puedo evitar ser criticona.
Mariasun Gallo. Grupo Alapar
© ALAPAR. 2006 | www.aosla.org/alapar | alapar@aosla.org
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ALAPAR, Investigación, Innovación y Desarrollo en Orientación Sociolaboral, Igualdad de Oportunidades y Políticas de Género, es un grupo de debate, propositivo y activo, en materia de igualdad de oportunidades. Está formado por seis técnicas de empleo, con experiencia en diferentes campos de la promoción de empleo: orientación, información, entrenamiento de habilidades en la búsqueda de empleo, asesoramiento a proyectos empresariales y de autoempleo, gestión, intermediación... |
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| "El hervidero neuronal de la Pura"
Consultorio que lo es
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Querida Pura: ¡Ay de lo que me he enterado, que te lo digo para que las listas como tú vayan aprendiendo que no vale todo! Y es que, claro, qué queríamos y qué nos creíamos... Que algunas se han pensado que hasta pueden ser espías y ser normales. ¡Sí, Pura, sí, espías! Que te lo tengo que dejar bien clarito, que ya no sé qué os habéis pensado, porque de tan feministas que sois y que si esto y que si lo otro, habéis caído en el ridículo. Que te lo digo, porque hay una espía del Centro Nacional de Inteligencia que se debe creer que trabaja en una panadería, la pobre. Que se pedía horas para eso de conciliar la vida laboral y la vida familiar y la vida no sé qué y no sé cuántas. Que es lo que yo digo, que si queremos ser mujeres y espías, lo que no podemos pretender es ir a la reunión de padres o dejar de instalar micrófonos ocultos, a las cinco y media, porque me cierran la guardería. Que, vamos a ver, Pura, que para esto no tienes defensa ninguna, que espía era la Mata Hari y que ya sabemos lo que tenía que hacer. ¡Hala, a ver por dónde me sales ahora!
María de la Brasa, señora de Insoportable. Lamas Lista. |
Querida Brasa: Si de algo me queda consuelo es por saber que no hay refrán más cierto que aquél de “arrieritos somos y en el caminito nos encontraremos”. Porque te lo juro, Brasa, que si de algo estoy cansada es de las indolentes como tú, ineptas para mover un dedo para algo útil, pero que, en cuanto surge la oportunidad de tirar piedras contra vuestro propio tejado, seríais capaces hasta de levantaros del lecho de muerte para no dejarla pasar de largo. Antes de morirme, Brasa, me voy a cruzar en tu camino y te voy a cambiar de cara. Y mira, no va a ser por lo que opinas sobre la conciliación de la vida personal con la vida laboral. Para nada. Va a ser, porque, a estas alturas de la vida, tienes muy claro que un espía puede ser Sean Connery, pero que una espía tiene que ser una puta. Y quiero dejarte las cosas muy claras: para puta, tú, y tu madre también. ¿O es que te has pensado que una mujer que trabaja en el servicio secreto, si se dedica a instalar micrófonos ocultos, va a salir en los periódicos con un problema de índole laboral, alma de cántaro? ¿Y te has pensado también que las personas que trabajan en el Centro Nacional de Inteligencia no pueden tener problemas laborales? ¿Pero cuántas películas has visto? Y lo peor, lo verdaderamente peor de todo es que quienes sí tienen que tener eso muy claro, que son las personas que están por encima de “Alejandra” (que ése es su nombre de espía), deben ser como tú. Me he documentado con el caso de esta mujer y es verdaderamente muy grave. Que tú no lo vas a entender, pedazo de madera con patas, pero que tampoco voy a dejar de explicarlo, por ti. “Alejandra” entró en el servicio secreto español, en 2005. Y en un par de años, alcanzó la categoría de directiva. Todo iba sobre ruedas, hasta que su jefe le preguntó si tenía pensado tener más hijos. ¡Empezamos bien! ¿Y este tipo le hizo esa misma pregunta a los compañeros masculinos de “Alejandra”, tuvo las agallas de preguntarle a la cara a un espía masculino singular, a ver si tenía pensado tener más hijos...? ¿Él mismo tenía pensado tener más hijos...? “Alejandra”, que ya tenía un hijo, respondió que quería tener otro. Y ya desde ese momento, la espiada fue ella. Se quedó embarazada y pidió acogerse al Plan Concilia de la Administración Pública y reducir un tercio su jornada, momento en el que “Alejandra” entró de lleno en la segunda fase del programa que su jefe tenía pensado para ella. Le dijo que se iba a la calle, por su “bajo rendimiento y falta de iniciativa laboral”. Que te lo pongo así escrito, entre comillas y en letra bastardilla, Brasa, para que sepas que se trata de una frase textual. “Alejandra” es licenciada en Administración de Empresas y Derecho por el ICADE, perfectamente bilingüe en inglés y francés y habla portugués e italiano. Es probable que eso del bajo rendimiento sea lo primero que se le vino a la boca a su jefe (porque de la abundancia del corazón habla la boca) y la falta de iniciativa laboral sea también una de las características de su jefe que proyecta sobre ella. “Alejandra” hizo bien y denunció el caso ante la Audiencia Nacional. Se ha echado un mal enemigo. Pero lo peor es que haya gente como tú, Brasa, pedazo de brasa, que, compartiendo género con “Alejandra”, puedas ser aún más machista que su jefe. |
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Querida Pura: No sé, hija. Me vas a perdonar, pero, a veces, me parece que las que sois como tú estáis todo el día que viene el coco, que viene el coco, y yo no sé, yo no veo que la cosa sea para llevarse las manos a la cabeza, como hacéis vosotras. Y me vas a perdonar, pero es que hay una de ésas de las que tú lees los libros que lees que dice que, al paso que va, la India y, qué digo la India, toda Asia se va a quedar sin mujeres. Y me vas a perdonar, pero es que me parece como que ya es demasiado asustar lo vuestro. Y me vas a perdonar, pero es que os han comido el tarro, hija.
Marilevitante Cotorruela. Santo Surco de las Erías
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Querida Marilevitante: ¡Vaya! Pues me vas a perdonar, pero parece que, hoy, os habéis puesto todas de acuerdo para pillarme las narices con una puerta y apretar bien fuerte. Lo que pasa es que tú debes ser amiga de Brasa y de las otras que andan por ahí perdiendo el tiempo, intentando ponerme de la peor leche. Pues me vais a perdonar, pero lo habéis conseguido. Pero, te lo digo muy tranquila, Marilevitante, sé por dónde te mueves y voy a ir a por ti. Sí, sí... Y me vas perdonar, pero te voy a echar una manita con ese problema tan gordo que tienes con la inteligencia. Que, me vas a perdonar, oye, pero no te llevas nada bien con la inteligencia. ¡Ni tú, ni las otras! Y pues bueno, que me vas a perdonar, pero que te voy a comer el tarro. Verás, atontada, eso de lo que me estás hablando es un libro que ha publicado, hace unos pocos meses, una periodista francesa que se llama Bénédicte Manier y que se titula “Cuando las mujeres hayan desaparecido”. Y la pena es que no se refiere a las que son como vosotras, que parece que no vais a desaparecer nunca, sino a la situación en que se encuentran las mujeres en Asia. En toda Asia, perdona que te diga, hay cien millones de mujeres menos que hombres. ¿Y sabes por qué, boba del culo? Pues porque, entre los hombres que las matan y los hombres que utilizan para matarlas la ecografía, hemos pasado, de sufrir la pobreza a sobrevivir a duras penas y además pobremente. ¿Sabes lo que ocurre, desgraciada? Que, en países como la India, la peor cara del capitalismo se ha aliado con la peor cara de las tradiciones más abyectas. Y, perdona que te diga, pero el resultado es que gentuza como tú pasa, de opinar, a tomar decisiones, incrementando así el número de asesinatos por depuración “ética”, que es lo que sucede cuando se sustituye el cerebro por un charco de orina, perdona que te diga. Te lo voy a contar con las propias palabras de Manier, que seguro que está más tranquila que yo. “Hay países, como la India, en los que, con la hija, se debe entregar una dote, lo que supone una maldición, porque se ha convertido en una extorsión, en la que se exige de todo, hasta una casa. (...) Los padres deciden que prefieren tener ellos una casa, en lugar de pagársela a los futuros suegros de una hija que finalmente y por interés personal no nace”... ¡Perdona que te diga! Y que el caso es que ya no se abandona a las niñas, sino que se usa la ecografía como arma de destrucción: si va a ser mujer, no nace. Y, claro, si no nacen mujeres, los hombres no tendrán pareja, de manera que han calculado que, en 2020, habrá unos 30 millones de solteros a la fuerza en Asia. De momento, la policía de la India se está alarmando por el incremento de la violencia sexual. Y, perdona que te diga, pero el capitalismo sigue aportando, además, nuevas formas de negocio: ya hay quien alquila a su esposa por temporadas. ¡Perdona que te diga...!
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María Dolores Asúa Batarrita. Profesora. Escuela Universitaria de Magisterio de Bilbao
“El peor enemigo, a veces, es una misma”
¿Por qué las leyes se quedan cortas, cuando se trata de “igualarnos” ?
Porque la igualdad no se logra por decreto. Necesitamos un cambio de mentalidad, las leyes ayudan, pero la educación es fundamental para que se logre dicha igualdad.
¿A quién le queda más camino, en la carrera contra la desigualdad, a la mujer o al hombre, a las personas inmigrantes o a quienes ya estamos aquí, a los grupos desfavorecidos o a los privilegiados?
O todos o ninguno. Todo cambio en cualquier sector influye en el cambio en los otros colectivos.
Construir una sociedad de “iguales”, ¿es una cuestión de dinero?
Es una cuestión de educación, de mentalidad. Pero el dinero ayuda, posibilita las oportunidades de educación, de conciliación de vida laboral y familiar, etc., tan necesarias para que vayan generándose otras costumbres, otro clima.
¿El peor enemigo siempre es el que tienes en casa?
A veces incluso en una misma. Es costoso defender los propios derechos. Y, por supuesto, mantener la tensión con los de cerca y con el resto.
¿La “iniciativa”, en estos casos, debe ser siempre pública?
No exclusivamente. Se necesitan muchas iniciativas en el día a día, en el ámbito doméstico, en el mundo de las relaciones, etc.
¿Se pueden contar con los dedos de una mano los centros educativos, públicos y privados, en los que se trabaja “por la igualdad”, desde la infancia?
Muchos lo incluyen entre sus objetivos. Pero se escapan muchos “tics” machistas en el aula y fuera del aula.
¿La discriminación positiva es discriminatoria?
No tiene por qué serlo, aunque en ocasiones puede ser portadora de descrédito de los varones y la igualdad de género no puede ser excluyente.
Mójese: ¿quién habla demasiado, pero hace demasiado poco, a favor de la “igualdad” ?
Quienes te alaban, pero, luego, se dejan servir, “querer” por la mujer y no tienen iniciativas de cambio en las costumbres de todo tipo.
¿Cree usted que llegará el día en que viviremos en una sociedad de “iguales” ? ¿Cuánto nos queda?
Trabajar por la igualdad es en sí ya vivirlo. Y va llegando.
Terminemos por el principio: ¡Rápido, defina Igualdad!
Ser reconocida por lo que eres, tener las mismas oportunidades que los varones en todo y tener la libertad de decidir.
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Aplicación de la Perspectiva de Género en el Asesoramiento Empresarial
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Seminario "ONG y sindicatos: piezas clave en la Igualdad de Trato y la Lucha contra la Discriminación"
- Convoca:
Fundación Luis Vives
- Fecha: Del 27 al 28 de Marzo de 2008
- Plazo de inscripción: Hasta el 18 de Marzo de 2008
- Lugar: Centro de Estudios Jurídicos y Formación Especializada de Barcelona (c/ Ausias March 40)
- Información e Inscripción:
91 540 08 78 o asuntoseuropeos@fundacionluisvives.org
II Jornadas Universitarias de Igualdad
- Convoca:
Universidad de Extremadura
- Fecha:
15, 16 y 17 de abril de 2008
- Lugar:
Salón de Actos de la Facultad de Ciencias. Campus de Badajoz.
- Información e Inscripción:Teléfono:
924289591. Email igualdad@unex.es
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Edita: Asociación Profesional de
Orientadoras/es Socio Laborales (AOSLA-Gizalan)
Directora: María Asunción Gallo Montero
Redacción: C&P Comunicación y Prospección
Directora de Arte: Ruth Álvarez Rocha
IGUALaIGUAL no se hace responsable de las opiniones vertidas en las
colaboraciones.
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