Un fantasma recorre el mundo del empleo, es el fantasma de
la desigualdad. Contra él, nos hemos agrupado una serie de entidades
sin ánimo de lucro, bajo la denominación Grupo G95. Uniendo
nuestras fuerzas, pretendemos conseguir un entorno laboral en
el que la competitividad no esté necesariamente enfrentada con
la justicia, y en el que no haya cabida para las desigualdades.
Por suerte o por desgracia, el sistema económico en el que
nos ha tocado vivir favorece per sé una serie de injusticias,
de las que el mundo laboral, como elemento protagonista en la
economía, se hace partícipe.
Es necesario reaccionar contra estas injusticias, inherentes
en muchos casos a nuestro sistema capitalista, pero que en otros
supuestos, probablemente los más flagrantes, responden a estímulos
relacionados claramente con prácticas económicas asentadas en
valores egoístas e individualistas.
Es deber de todas aquellas personas a quienes nos inquietan
las desigualdades en el empleo, luchar de forma activa, trabajando
en pro de eliminar aquellos elementos y prácticas que favorecen
las injusticias laborales. Además, debemos predicar con el ejemplo;
las entidades que formamos parte del Grupo G95 no favorecemos,
ni toleramos las desigualdades laborales por motivos de sexo,
religión, pensamiento o posición social, minusvalías, etc...
La injusticia y las desigualdades son el cáncer de nuestra
sociedad y aunque la plena justicia en el empleo, hoy en día se
antoja como una quimera, esto no ha de ser óbice para que luchemos
por conseguir un mundo del empleo con todos sus elementos articulados
de la forma más armónica posible.